Impresora sacando una hoja de prueba con impresión borrosa

Reparación de impresoras

La impresora imprime borroso: causas y soluciones

Te vamos a contar por qué tu impresora imprime borroso y cómo arreglarlo:

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    Las causas más comunes de que la impresora imprima borroso, en tinta y en láser
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    Cómo solucionar la impresión borrosa paso a paso
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    Cuándo el problema ya no se arregla con limpieza

Este artículo fue revisado el 29 de Septiembre de 2026, y se actualiza periódicamente cada 3 meses para añadir información importante en función de las novedades de cada momento.

Le das a imprimir y el resultado sale borroso, con rayas o manchado.

Casi siempre tiene arreglo, y no hace falta cambiar de impresora.

Te contamos las causas más comunes y cómo solucionarlas tú mismo.

¿Por qué imprime borroso mi impresora?

En una impresora de tinta, lo más habitual es que los inyectores estén obstruidos por tinta seca o que el cabezal esté desalineado; en una láser, casi siempre es el tóner, el tambor o el fusor.

Cartuchos con fugas. Si ves manchas de tinta en el exterior del cartucho, es momento de cambiarlo. La tinta que se escapa ensucia el cabezal y las piezas por las que pasa el papel, y deja manchas y bordes difuminados.

Inyectores sucios. El polvo y la tinta seca bloquean el paso de tinta, sobre todo en impresoras de inyección. Pasa mucho cuando la impresora se queda semanas sin imprimir: la tinta se seca en las boquillas y aparecen líneas blancas, colores que faltan o zonas desvaídas.

Papel inadecuado. Papel húmedo, arrugado o que no es compatible con tu impresora da resultados borrosos. En papel fotográfico, además, hay que imprimir por la cara buena (la brillante o satinada); por la otra, la tinta no se absorbe y se corre.

Cartuchos desalineados. Si la impresión sale descentrada o borrosa, prueba a alinear los cabezales. Cuando los colores no caen exactamente en su sitio, el texto sale con sombra o doble contorno y el ojo lo ve borroso.

Una configuración que no toca. Si en el controlador está elegido papel fotográfico y cargas papel normal (o al revés), la impresora echa una cantidad de tinta que no corresponde y el resultado sale emborronado o pálido. Revisa también que no esté en calidad borrador o modo ahorro.

La tira del codificador sucia. Es una cinta transparente con rayitas que recorre la impresora a lo ancho y le dice al cabezal dónde está. Si se mancha de tinta, el cabezal pierde la posición y la impresión sale desplazada o borrosa aunque limpies y alinees.

Primer plano de un cartucho de tinta con fugas y manchas

Y en impresoras láser

El fusor desgastado es la causa más habitual. El fusor es la pieza que funde el tóner sobre el papel con calor. Si falla, el tóner no se fija y la impresión se emborrona al pasar el dedo, salen sombras repetidas de la misma imagen o el papel sale arrugado.

El tóner de baja calidad también da problemas: rayas, manchas y colores apagados. Si el cartucho se está acabando, la impresión sale pálida o con bandas claras; antes de cambiarlo, puedes sacarlo y balancearlo suavemente de lado a lado para repartir el tóner que queda.

El tambor gastado o rayado. En muchas láser el tambor va aparte del tóner. Cuando se desgasta, aparecen rayas que se repiten siempre en el mismo sitio, fondo grisáceo o puntos.

El papel húmedo también afecta a las láser: el tóner no se transfiere bien y la impresión sale moteada o poco nítida. Guarda el papel en su paquete cerrado y en un sitio seco.

Ojo si abres una láser: el fusor puede estar muy caliente justo después de imprimir. Déjala enfriar antes de meter las manos, y no respires ni aspires el tóner derramado con una aspiradora doméstica: se limpia con un paño seco.

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Cómo solucionar la impresión borrosa paso a paso

Empieza por lo más sencillo: consumibles, papel y configuración, y después las herramientas de mantenimiento de la propia impresora.

Imprime primero una página de prueba o de comprobación de inyectores desde el menú de mantenimiento. Así sabrás si falta algún color o si el problema es de alineación, y podrás comparar después de cada paso.

Revisa los cartuchos. Si tienen fugas o están vacíos, sustitúyelos. Si acabas de poner uno nuevo, comprueba que has quitado todos los precintos y las cintas protectoras.

Ejecuta la limpieza de inyectores. Está en el menú de mantenimiento de la impresora, o en el software desde el ordenador. Haz una limpieza, imprime la prueba y repite como mucho dos o tres veces. Cada limpieza gasta bastante tinta y la manda a una almohadilla interna de tinta residual; si abusas, puedes llenarla y la impresora se bloqueará con un aviso de mantenimiento.

Si mejora pero no del todo, deja la impresora apagada unas horas y vuelve a probar: a veces la tinta seca necesita tiempo para disolverse.

Alinea los cabezales. También desde el menú de mantenimiento. La impresora saca una hoja con patrones; según el modelo, la escanea sola o te pide que elijas el patrón que se vea mejor.

Cambia el papel. Usa papel en buen estado, seco y compatible con tu impresora, y elige en el controlador el tipo de papel que has cargado de verdad.

En una láser, cambia el tóner o el tambor si la prueba muestra rayas repetidas o impresión pálida. Si el borrón sale al frotar, el problema está en el fusor.

Para que no vuelva a pasar, imprime algo en color al menos una vez por semana si tienes una impresora de tinta: es la mejor forma de evitar que se sequen los inyectores.

Limpiando manualmente los inyectores de una impresora

Si la limpieza automática no funciona

Se puede hacer una limpieza manual de los inyectores con un paño de microfibra y alcohol isopropílico.

Si el cabezal va integrado en el cartucho (muchas HP y Canon de cartuchos), saca el cartucho y pasa con suavidad un paño sin pelusa, apenas humedecido con agua destilada o alcohol isopropílico, por la placa de las boquillas, sin frotar. Limpia también los contactos dorados del cartucho y los de la impresora con un paño seco.

Si el cabezal es fijo (típico de Epson y de las impresoras con depósitos de tinta), la cosa se complica: hay que llegar al cabezal por debajo o desmontarlo, y es fácil estropearlo.

Es un proceso delicado. Si no te sientes seguro, mejor tráela al taller antes de dañar el cabezal.

Hay casos que ya no se arreglan con limpieza. Si un color no sale ni con cartucho nuevo, ni tras varias limpiezas y un tiempo de reposo, lo más probable es que el cabezal esté dañado. En las impresoras con el cabezal en el cartucho basta con cambiar el cartucho; con cabezal fijo, cambiar el cabezal cuesta a menudo una parte importante de lo que vale una impresora nueva, así que conviene pedir presupuesto antes de decidir.

Tampoco se arregla limpiando un fusor gastado o un tambor rayado en una láser, ni una almohadilla de tinta residual llena: son piezas que hay que cambiar.

David es un informático con más de 20 años de experiencia, con varias titulaciones en el sector de la reparación y mantenimiento informáticos. Es el fundador y responsable del taller de Ecoservei Informática en Barcelona. David destaca por su atención personalizada, profesionalidad y cercanía. Salir delante de una cámara le provoca terror.

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